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Resumen

06/03/2007

LA MÁQUINA VOLADORA

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En el año 400 de nuestra era, los dominios del emperador Yuan se extendían junto a la Gran Muralla china, y las pacíficas tierras, húmedas de lluvia, eran verdes, y los súbditos ni demasiado felices ni demasiado desgraciados. En la mañana del primer día de la primera semana del segundo mes del nuevo año, el emperador Yuan sorbía un poco de té y se abanicaba protegiéndose del calor de la brisa cuando un sirviente cruzó corriendo las lozas rojas y azules del jardín, gritando:

— Oh, emperador, emperador, ¡un milagro!

— Sí -dijo el emperador-, el aire es suave esta mañana.

— ¡No, no, un milagro! -dijo el sirviente con rápidas reverencias.

— Y el té tiene muy buen sabor. Esto es ciertamente un milagro.

— No, no, excelencia.

— Déjame pensar entonces... Se ha levantado el sol y estamos en un nuevo día. O el mar es azul. Este es sin duda el más hermoso de los milagros.

— ¡Excelencia! ¡Un hombre está volando! El emperador dejó de abanicarse.

— ¿Qué?— Lo vi, en el aire, con alas. Oí una voz que venía del cielo, y cuando alcé los ojos allí estaba, un dragón con un hombre en la boca, un dragón de papel y bambú, del color del sol y la hierba.

— Es temprano -dijo el emperador-, y acabas de despertar de un sueño.

— ¡Es temprano, pero lo he visto! Venid y lo veréis también.

— Siéntate aquí conmigo -dijo el emperador-. Bebe un poco de té. Debe de ser algo raro, indudablemente, ver volar a un hombre. Tienes que pensarlo un tiempo, y yo también tengo que prepararme. Bebieron té.

— Por favor -dijo al fin el sirviente-, o él hombre se irá.

El emperador se incorporó pensativamente.

— Bueno, puedes mostrarme ahora lo que has visto.

Se internaron en un jardín, cruzaron un prado, pasaron por un puentecito, entre un grupo de árboles, y subieron a una colina.

— ¡Ahí está! -dijo el sirviente.

El emperador miró el cielo. Y en el cielo, riéndose tan arriba que uno apenas podía oírlo, había un hombre; y el hombre estaba vestido con papeles brillantes y cañas como alas y una hermosa cola amarilla, y volaba de un lado a otro como el mayor de los pájaros en un universo de pájaros, como un nuevo dragón en una región de antiguos dragones.

El hombre les gritó desde lo alto en los frescos vientos de la mañana.

— ¡Vuelo! ¡Vuelo!

El sirviente lo saludó con la mano.

— ¡Sí, sí!

El emperador Yuan no se movió. Miró la Gran Muralla que asomaba ahora entre las nieblas lejanas, sobre las verdes colinas, la espléndida serpiente de piedras que se retorcía majestuosamente a lo largo de todo el país. La maravillosa muralla que los protegía desde tiempos inmemoriales de las hordas enemigas y había preservado la paz durante innumerables años.

Vio la ciudad, recogida en sí misma junto a un río,un camino, y una loma, que empezaba a despertar.

— Dime -le dijo al sirviente-, ¿ha visto algún otro a este hombre volador?

— Solo Yo, excelencia -dijo el sirviente sonriendo al cielo, agitando las manos.

El emperador miró el cielo otro minuto, y luego dijo:

— Dile que baje.

— ¡Eh, baja, baja! ¡El emperador quiere verte! -llamó el sirviente con las manos alos lados de la boca.

El emperador miró en todas direcciones mientras el hombre volador bajaba deslizándose en el viento de la mañana. Vio un labrador que miraba el cielo, y se fijó dónde estaba. El hombre alado descendió con un susurro de papeles y un crujido de cañas de bambú. Se acercó orgullosamente al emperador, tropezando con su aparejo, e inclinándose al fin ante el anciano.

— ¿Qué has hecho? -preguntó el emperador.

— He volado por el cielo, excelencia -replicó el hombre.

— ¿Qué has hecho? -dijo otra vez el emperador.

— ¡Acabo de decirlo!

— No me has dicho nada.

El emperador extendió una delgada mano para tocar el bonito papel y la quilla de pájaro del aparato. Olía a la frescura del viento.

— ¿No es hermoso, excelencia?

— Sí, demasiado hermoso.

— ¡Es único en el mundo! -sonrió el hombre-. Y yo soy el inventor.

— ¿Único en el mundo?

— ¡Lo juro!

— ¿Algún otro sabe de esto?

— Nadie. Ni siquiera mi mujer, que creería que me ha trastornado el sol. Creyó que yo estaba haciendo una cometa. Me levanté de noche y caminé hasta los acantilados lejanos. Y cuando sopló la brisa de la mañana y se levantó el sol, me hice de coraje, excelencia, y salté del acantilado. ¡Volé! Pero mi mujer no sabe nada.

— Mejor para ella, entonces -dijo el emperador-. Vamos.

Regresaron al palacio. El sol estaba alto en el cielo ahora, y de las hierbas subia un olor refrescante. El emperador, el sirviente, y el hombre volador se detuvieron un momento en el vasto jardín. El emperador golpeó las manos.

— ¡Eh, guardias!

Los guardias vinieron corriendo.

— Apresad a este hombre. Los guardias apresaron al hombre alado.

— Llamad al verdugo.

— ¿Qué es esto? -gritó el hombre alado, sorprendido-. ¿Qué he hecho?

Se echó a llorar y el hermoso papel del aparato se movió susurrando.

— He aquí un hombre que ha inventado una cierta máquina -dijo el emperador-, y todavía nos pregunta qué ha hecho. No lo sabe él mismo. Ha inventado sin saber por qué, y sin saber para qué servirá su invento.

El verdugo vino corriendo con una afilada hacha de plata. Se detuvo y se quedó allí, inmóvil, preparados los brazos desnudos y musculosos, y la cara cubierta con una serena máscara blanca.

— Un momento -dijo el emperador.

Se volvió hacia una mesa cercana donde había una máquina que él mismo había creado. El emperador sacó una llavecita dorada que le colgaba del cuello. Metió la llave en la minúscula y delicada máquina y le dio cuerda, y la máquina funcionó.

La máquina era un jardín de metal y joyas. En marcha, los pájaros cantaban en pequeños árboles, los lobos se paseaban por bosques en miniatura, y unos hombrecitos corrían del sol a la sombra y de la sombra al sol, abanicándose con abanicos diminutos, escuchando menudos pájaros de esmeralda, o inmóviles junto a unas fuentecitas susurrantes, aunque increíblemente pequeñas.

— ¿No es hermoso? -dijo el emperador-.

Si me preguntas qué he hecho aquí, puedo responderte. He hecho que unos pájaros cantasen, he hecho que murmurasen unos bosques, he hecho que la gente se paseara entre estos árboles, disfrutando de las hojas, las sombras y las canciones. Eso he hecho.

— ¡Pero oh, emperador! -suplicó el hombre alado, de rodillas, con lágrimas que le rodaban por la cara-. ¡He hecho algo parecido! He descubierto belleza. He volado con el viento de la mañana. He contemplado las casas dormidas y los jardines. He olido el mar, y hasta lo he visto más allá de las montañas. Y me he deslizado en el aire como un pájaro; oh, no puedo decir qué hermoso era estar allá arriba, en el cielo, con el viento alrededor, el viento que soplaba sobre mí ora como una pluma, ora como un abanico, y cómo olía el cielo en la mañana. ¡Y qué libre me sentía! ¡Eso es hermoso, emperador, eso también es hermoso!

— Sí -dijo el emperador tristemente-. Sé que debe de ser así. Pues sentí que mi corazón se movía contigo en el aire y me pregunté: ¿Cómo será eso? ¿Cómo se sentirá uno? ¿Qué parecerán los lagos desde allá arriba? ¿Y mis casas y sirvientes? ¿Como hormigas? ¿Y las ciudades lejanas que aún no han despertado?

— ¡Entonces perdóname la vida!

— Pero a veces -dijo el emperador aún más tristemente- uno debe renunciar aciertas pequeñas bellezas si se quiere conservar la que se tiene. No te temo a ti, pero temo a otro hombre.

— ¿Qué hombre?

Algún otro hombre que al verte hará una máquina de bambú y papeles brillantes como la tuya. Pero ese otro hombre tendrá una cara malvada y un corazón malvado, y la belleza habrá desaparecido. Temo a ese hombre.

— ¿Por qué? ¿Por qué?

— ¿Quién puede decir que ese hombre, un día, no volará en un aparato de papel y cañas y arrojará grandes piedras sobre la Gran Muralla china? -preguntó elemperador.

Nadie se movió o habló.

— Córtale la cabeza -dijo el emperador.

El verdugo dejó caer el hacha de plata.

— Quemad la cometa y el cuerpo del inventor y enterrad juntas las cenizas -dijo elemperador.

Los guardias se retiraron a cumplir las órdenes. El emperador se volvió hacia el sirviente que había visto volar al hombre.

— Cierra la boca. Todo fue un sueño. Un sueño muy triste y muy hermoso. Y a aquel labrador que también vio, dile que le pagaré para que piense que fue sólo una visión. Si esto se divulga alguna vez, tú y el labrador moriréis inmediatamente.

— Sois misericordioso, emperador.

— No, no soy misericordioso -dijo el anciano.

Más allá del jardin vio a los guardias que quemaban la hermosa máquina de papel y cañas que olía al viento de la mañana. Vio que el humo oscuro subía al cielo. Sólo perplejo y temeroso. Vio que los guardias cavaban un pozo para enterrar las cenizas. ¿Qué es la vida de un hombre contra la de millones? Debo consolarme con este pensamiento.

Sacó la llave de la cadena que llevaba al cuello y dio cuerda una vez más al hermoso jardín en miniatura. Se quedó mirando las tierras que llegaban a la Gran Muralla, la pacífica ciudad, los prados verdes, los ríos y arroyos. Suspiró.

En el jardincito susurró la oculta y delicada maquinaria y se puso en movimiento; los hombrecitos paseaban por los bosques, las caritas asomaban en las sombras matizadas por el sol, y entre los arbolitos unos brillantes trocitos de canción azulesy amarillos, volaban, volaban en aquel pequeño cielo.

— Oh -dijo el emperador, cerrando los ojos- mira los pájaros, mira los pájaros.

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Cuento de: Ray Bradbury / Las Doradas Manzanas del Sol

Titulo Original:The Golden Apples Of The SunTraducción:Francisco Abelenda©1952, 1953 by Ray Bradbury©1982 Ediciones Minotauro SRL1º Edición: Enero, 196213º Edición: Abril, 1982ISBN: 950-047-004-7 
06/03/2007 14:39 Autor: TROY. AUTOR: TROY. Hay 8 comentarios.

07/03/2007

Bienvenidos UBH.

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España. Lejana, cercana, involucrada en nuestra memoria histórica, llena de referencias y matices que nos mantienen ligados. 

En España tengo a mi Wookie en Córdoba y a Valeriano en Madrid. Ellos son un  par de Ases de mi existencia. Con la una, comparto los más recónditos secretos del Universo y con el otro, una amistad que nunca ha sido afectada por el tiempo o la distancia.  

Desde España he tenido contacto con personajes valiosos que han aportado sus experiencias en mi formación como piloto virtual. Soldad, Fénix, Durruti, Buitraker, miembros del 101 Escuadrón de Combate Virtual me enseñaron tantos fundamentos del vuelo en mi primera época en Aces High, que no puedo olvidarlos. Su Escuadrón tiene un reconocidísimo prestigio desde 1996. Aunque ya no los veo hace años, guardo en mi corazón un profundo agradecimiento hacia todos ellos. 

España, presente en muchos sentidos, a pesar de no haberla visitado físicamente aún.

Quizá por lo mismo, y estando de visita en el blog de mi Wookie, ni siquiera lo pensé dos veces cuando vi el enlace hacia una comunidad de bolggers asentada allá. 

UBH, Unión de Bloggers Hispanos, es todo un directorio de blogs escritos en español al que acabamos de apuntar en Viajeros Virtuales. A unas horas de haberlo inscrito ha sido ya indexado y espero que este sea un paso hacia adelante en la difusión de la información que expongo aquí. 

A quienes nos visiten enlazando desde UBH les doy la bienvenida y los invito a conocer este proyecto personal que vengo realizando desde hace tiempo y que espera convertirse en algo más que un blog. Lean y descubran. 

Un saludo cordial, desde La Región de La Araucanía, en el Sur de Chile, de un mexicano orgulloso de ser lo que es: un comunicador.

07/03/2007 14:25 Autor: TROY. AUTOR: TROY. Hay 7 comentarios.

13/03/2007

Mujeres en el Aire

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Hace algunos días, se celebró una vez más el Día Internacional de La Mujer (así, con mayúsculas). No siendo afecto a esta clase de nominaciones, que a veces obedecen a criterios un tanto ajenos o arbitrarios no quise en ese momento hacer comentario alguno.

Sin embargo, es evidente para quienes amamos la aviación tanto real como virtual, que la Mujer ha tenido una importante participación en ella desde hace mucho tiempo. Digamos que prácticamente desde los inicios de la carrera por conquistar los cielos, hubo mujeres muy valerosas que no solo sintieron curiosidad por saber, sino que se aventuraron, igual que sus pares varones en esos viejos aeroplanos y con algún mapa, unos gogles prestados y guantes de cuero ademas de la mascada en el cuello, se lanzaron a explorar, conquistar, descubrir y escribir bellos e inolvidables capítulos en la Historia de La Aviación.

Raymonde De La Roche. La primera mujer que obtuvo la licencia de piloto en el mundo

Raymonde De La Roche.

La primera mujer que obtuvo la licencia

de piloto en el mundo

 

Nombres como el de Amelia Earhart, Jacqueline Cochran, Teresa Marne Peterson, Linda McTague, Aída de Acosta y muchas mas, no han adornado estas páginas históricas con su belleza únicamente. Están ahi presentes, porque se lo ganaron a pulso, luchando muchas veces contra un sistema ideado solamente para hombres y que las consideraba a ellas una simple "curiosidad".

Hablar de las mujeres que no solamente sintieron el deseo de volar sino que lo hicieron a costa de todo y además implantaron marcas de recorrido, altitud y velocidad merece, a mi entender, el mas amplio de los reconocimientos y mi más profundo respeto.

De ahi entonces que en los siguientes artículos, (autorizacion mediante de los autores de esos textos), hablaré de estas mujeres y sus logros. Es un homenaje sencillo, que no pretende sino hacernos ver a todos, que cuando una Mujer se propone una meta, no existe en el universo entero nada que le pueda impedir el éxito. Vaya pues en cuanto me llegue la autorización de la fuente respectiva (cosa de un par de días) y los invito a conocerlas a ellas...Las Mujeres Que Hicieron Historia En La Aviación Mundial.

13/03/2007 17:27 Autor: TROY. AUTOR: TROY. Hay 1 comentario.

29/03/2007

Ejemplos

Leo un comentario recibido en el anterior artículo y lo transcribo aquí:

Autor: Wookie

Las maravillosas mujeres que hacemos historia en todo cuanto intervenimos, aunque algunos traten de sentarse sobre las páginas de la Historia para ocultarlas...

Gracias por el homenaje... me doy por aludida porque yo también sé volar ;)

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Y es verdad, mi querida Wookie.  Quienes me conocen, saben de mi respeto a la Mujer como tal y por ello se me ocurrió hacer esta serie de comentarios que anuncié al respecto. Y como veo que pasan los dias y no he recibido la autoirización correspondiente. una vez mas, haré lo que creo debo hacer..así que la información igual aparecerá en esta página y espero les agrade. Con todo respeto y sin necesidad de que se conmemore ninguna fecha especial.

 TROY

29/03/2007 23:16 Autor: TROY. AUTOR: TROY. Hay 1 comentario.