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Resumen
- 12/11/2007 21:26 - Dedicado a Sam
- 19/11/2007 19:05 - En el lugar y el momento preciso.
- 22/11/2007 14:50 - Algún día los egipcios van a volar
- 23/11/2007 22:22 - Siempre hay una primera vez
- 27/11/2007 03:00 - Y dicen que YO estoy loco...
- 28/11/2007 22:19 - VEN A VOLAR CONMIGO
12/11/2007
Dedicado a Sam
Nunca lo he visto cara a cara. Sin embargo, volamos juntos muchas veces en Aces High, hace 5 años, aproximadamente. Yo aprendí de él algunos principios del vuelo virtual y del combate. Entrenábamos juntos en la Training Arena y jugábamos un rato a que éramos pilotos acróbatas, a bordo de los Spitfire y los Hurricane, los La7 y los Kawanishi N1K-J, siempre buscando ser cada uno el mejor. Competíamos en forma bastante deportiva y jamás hemos tenido un solo disgusto.
Sam es un hombre de carácter apacible, que vive cerca de Lagos de Moreno Jalisco, en mi querido México. Durante un tiempo, según me comentaba, sus labores eran en el campo y si no me equivoco, poseía unas vacas. Un vaquero, convertido en excelente piloto, según lo demuestran sus registros cuando era parte del Tiger Squadron, una agrupación de pilotos que han estado en activo en AH durante muchos años, siempre destacando por las cualidades de sus pilotos.
Con el paso del tiempo, por esas cosas que tiene la vida, Sam y yo nos dejamos de contactar. Pero nos volvimos a reencontrar después de casi 3 años y me encontró cuando yo ya estaba desarrollando este proyecto de Viajeros Virtuales. Ahí supe que se había metido a diseñar aviones virtuales.
Cuando le comenté que necesitaba una pintura para un helicóptero con el logo de Viajeros, no dudó en ayudarme. El resultado, seguramente ustedes lo habrán apreciado en los videos donde aparece ese Sikorsky S76, con los colores característicos y las VV de Viajeros Virtuales en los costados.
Dado que nunca le he agradecido lo suficiente, hoy me he puesto a hacer este video en su honor. Mi querido Sam, o Warhound, como prefieras, esto es para ti.
TROY
19/11/2007
En el lugar y el momento preciso.

En lo alto, blancos y redondeados cúmulos, con matices de azul y gris leve, coronaban el cielo a 1200 pies. Más allá, un azul pizarra servía de fondo a esa tarde de sábado tibia y transparente. Temperatura de 22 grados, viento amable y fresco que nos acariciaba a ras del suelo.
Yo venía caminando rumbo al paradero del microbús que me regresaría a casa después de haber estado en la Disquería Luna, cliente de la Radio. Iba tranquilo, disfrutando del momento, después de un pequeño triunfo en mi trabajo. Estaba relajado y decidí caminar un poco.
No siempre tengo la oportunidad de un rato de paseo o una que otra de tarde de descanso fuera de mi cubil. Pero esta vez estaba contento y decidí que tenía la oportunidad de caminar un poco y ver las calles, los rostros, familias enteras en sus autos, en las aceras. Algunos iban de compras y otros parecía que habían captado también la magia de esa hora y habían salido a lo mismo, simplemente a dejarse coquetear por un ambiente que añorábamos después de un invierno especialmente duro y cruel. Temuco despertaba a una primavera anhelada y yo aproveché para mirar un poco de todo.
A llegar al Parque O´Higgins, sitio cercano al paradero, me detuve a leer lo que decía una pancarta: Feria del Libro Usado. Y efectivamente, al desplayar mi vista, descubrí algunos pequeños puestos improvisados, llenos de libros y revistas que seguramente esperaban a algún ávido lector de ocasión. Rebosaba de ejemplares usados y descartados por antiguos propietarios que seguramente al hacer una limpieza general de sus casas, habían desterrado de sus vidas a magníficas obras y sus autores. En otras ferias similares anteriores había estado ahí curioseando mientras buscaba un libro que he mencionado en este blog: “El Don de Volar” de Richard Bach, pero no había tenido suerte.
Estuve unos momentos caminando y curioseando entre algunos títulos y casi me decidía por una antología de cuentos de Isaac Asimov (me fascina), pero de pronto lo dejé ahí sin más. Caminé un par de pasos y me dirigí al chico, de aproximadamente 19 años que atendía y le pregunté si tenía “Ángeles y Demonios” de Dan Brown, pues quería regalárselo a la esposa de un amigo a quien recientemente ya le había obsequiado “La Conspiración” del mismo autor. No lo tenía. Entonces sentí que era el momento de irme. Pero mi vista cayó en un libro, casi oculto en una fila. Esa magia que describí antes, que flotaba en el ambiente de esa tarde de sábado me hizo estirar la mano, y al tocarlo ya sabía cuál libro era.
He leído muchas veces la frase “Si quieres algo, déjalo partir. Si regresa es tuyo. Si no, nunca lo fue”.
Hace algunos años, en la casa donde vivía, en un elegante barrio aquí mismo en Temuco, había muchos libros. Yo vivía alojado ahí y disfrutaba de la lectura, además de un techo, comida, baño caliente y una estufa a leña para el invierno. Pero nada sustituía mi pasión por leer. Así, pasaron por mis manos una buena cantidad de autores que incluso llegué a comentar en la radio, en mis intervenciones matinales. Ahí mismo, había hallado a Richard Bach, con “Ilusiones”, “Juan Salvador Gaviota” (que ya había leído años antes y fue un placer releerlo varias veces más), “Un Puente al Infinito” y “El Don de Volar”.
Este libro, lleno de anécdotas e historias escritas por Bach entre 1959 y 1972 tenía un ensayo titulado “Algún día los egipcios van a volar” que influyó especialmente en mi intención de crear el concepto de Viajeros Virtuales.
“El Don de Volar” se convirtió entonces en una inspiración y lo debo haber leído al menos 5 veces, completo. Por eso, cuando me fui de esa casa bonita y me vine a este cubil lo extrañé muchísimo y me di a la tarea de buscarlo. Pero las ediciones estaban agotadas, no había reimpresiones recientes y en el momento en que lo hallé en E-bay no tenía el dinero para comprarlo. Lo busqué entre los libros digitales y hallé muchos otros, pero no éste precisamente.
Por eso quizás, la pasada tarde del sábado fue mágica. Porque después de haberlo buscado infructuosamente, regresó a mi. Al tocarlo, tuve la impresión de que era exactamente el mismo que había dejado en aquella casa, en Villa Cataluña, en aquel barrio elegante donde la gente deja sus libros abandonados al polvo y al olvido y donde yo lo había acariciado como un tesoro valioso. La misma portada, las letras resaltadas al tacto en la cubierta lustrosa, las mismas hojas amarillentas y toscas, el mismo volumen que se acomodaba perfecto a mis manos, ávidas de sentirlo para que mis ojos recorrieran sus páginas y ayudaran a la imaginación a vivir esas historias y vivencias de Bach.
Ni siquiera hubo regateo en el precio, de aproximadamente 5 dólares. El joven que me atendió quizá percibió algo de esa emoción que me embargaba en ese momento y le dije que nunca discutiría el precio de ese libro porque sabía lo que valía y que además llevaba tiempo buscándolo. Y además, tenía la misma sensación y seguridad de que por algún azar del destino, era el mismo ejemplar que ya había leído en aquella casa, años antes. En esa época, ahora muy distante en mis recuerdos, era un libro ajeno, metido en la casa ajena de alguien ajeno, que nunca comprendió lo que Bach significaba para mí. Pero esta vez, al comprarlo ahí, ya era mío.
Feliz, emprendí el regreso a este cubil, que casi siempre es frío y húmedo, pero que ahora se convertía en un palacio de lecturas, al menos por esta vez, en libros no digitales sino a la antigua, en papel.
Lo he palpado, lo he hojeado, he leído nuevamente ese ensayo que nos habla de cómo habría sido posible que los antiguos egipcios hubiesen volado si lo creyeran posible.
Si les gustó el cuento llamado “La máquina voladora”, de Ray Bradbury y sacado de su libro “Las doradas manzanas del sol” y que expuse en este blog el pasado mes de marzo, seguramente este otro relato de Bach también será de su agrado.
En cuanto termine de transcribirlo, lo publicaré en este blog. Seguramente Richard Bach no se molestará de que no le pida el permiso legal correspondiente para hacerlo.
TROY
22/11/2007
Algún día los egipcios van a volar

Los cartagineses podrían haberlo hecho. O quizás los etruscos o los egipcios. Hace cuatro o cinco mil años podrían haber volado.
Si usted y yo hubiésemos vivido en esa época sabiendo lo que sabemos, podríamos haber construido un aeroplano de madera: cedro, bambú para los largueros y las costillas, unidos con clavijas, pegados con goma de caseína, amarrado con tiras de cuero, revestido con papel o con una tela delgada, pintado con almidón. Cuerdas trenzadas para los cables de control, bisagras de madera y cuero, un aparato ligero y de alas muy anchas. No habríamos necesitado metal, ni siquiera alambre y nos habríamos arreglado muy bien sin goma y plexiglás.
Podríamos haber construido rápidamente el primero, tosco pero fuerte, haberlo lanzado sobre rieles por la ladera de una colina contra el viento y haber virado de inmediato hacia la cima para aprovechar la sustentación ascendente y volar durante una hora. Quizá hiciéramos cautelosas incursiones en busca de corrientes de aire caliente.
Luego, después de haber probado que era posible, habríamos vuelto al taller y, solos o con la ayuda de los expertos técnicos del faraón, podríamos haber pasado del planeador al velero y las flotas de veleros. Conociendo los principios, el hombre hubiese descubierto que podía volar, habría contribuido al desarrollo de este arte según las características de cada pueblo y antes de que pasaran muchos años habría planeado a 6,000 metros de altura y recorrido 30 kilómetros a campo través y más.
Y mientras tanto, sólo por diversión, comenzaríamos a experimentar con metales, combustibles y motores.
En aquella época era posible, se podía haber hecho. Pero no se hizo. Nadie aplicó los principios del vuelo porque nadie los comprendía y nadie los comprendía porque nadie creía que los seres humanos podían volar.
Pero a pesar de que lo la gente creyera o dejara de creer, los principios estaban ahí. Un ala curvada y ligera consigue sustentarse en un aire que se mueve y no importa si el aire se mueve hoy, hace mil años atrás o diez mil años atrás. Eso no le importa a los principios; ellos son idénticos a sí mismos y siempre verdaderos. Pero a nosotros, a la Humanidad, nos importa, porque nosotros seremos libres mediante el conocimiento. Crea que algo bueno es posible, encuentre el principio, póngalo en práctica… voilá: ¡Libertad!
El tiempo no significa nada. El tiempo es solo nuestra manera de medir la brecha entre no saber algo y saberlo o entre no hacer algo y hacerlo. El pequeño biplano Pitts Special, que actualmente se construye en sótanos y garajes en todo el mundo, hace un siglo atrás habría sido prueba de un milagroso poder divino. En este siglo vemos docenas de Pitts Special en el aire y nadie piensa que tengan algo de sobrenatural. (Excepto para aquellos de nosotros a los que un tonel rápido vertical doble, seguido por un rizo hacia fuera nos han parecido sobrenaturales desde el principio).
Estoy seguro de que para muchos más de los que están dispuestos a reconocerlo, el ideal de volar va mucho más allá del Pitts Special. Algunos de nosotros podríamos quizás abrigar el secreto pensamiento de que la mejor manera de volar sería aquella que nos permitiera deshacernos del avión, encontrar un principio que nos dejara libres por el cielo. Los acróbatas en paracaídas son los que se han acercado más al secreto, pero como caen directamente hacia abajo, no se puede considerar que vuelen.
Con las cosas mecánicas: las plataformas y los tornos de lanzamiento, ha desaparecido el sueño; sin el metal no se puede hacer nada, quédese sin combustible y se precipita a tierra.
Propongo que busquemos una manera de volar sin aeroplanos. Creo que en este momento existe un principio que lo hace posible y que es muy simple. Hay algunos que sostienen que ya se ha hecho alguna vez en la historia. No lo sé, pero creo que la respuesta es aprovechar de algún modo la energía que mantiene unido a todo el universo invisible, la energía de la cual las leyes de la aerodinámica son sólo una expresión que podemos ver con nuestros ojos, medir con nuestras esferas y tocar con el tosco metal de nuestras máquinas voladoras.
Si la respuesta sobre la forma de aprovechar esta energía está más allá de la máquina, entonces debe estar dentro de nuestra capacidad mental. Las investigaciones sobre telekinesis y percepción extrasensorial, como las de aquellos que profesan filosofías que sugieren que el hombre es una idea ilimitada de energía primaria, exploran una veta interesante. Quizás haya mucha gente volando por los laboratorios en este momento. Rehúso afirmar que es imposible, aunque por el momento pudiese parecer sobrenatural, del mismo modo como nuestro primer planeador hubiese causado perplejidad y temor a los egipcios que se habían quedado en el valle.
Por el momento, mientras estudiamos el problema, el antiguo sustituto de tela y acero que llamamos aeroplano tendrá que seguir entre el aire y nosotros. Pero tarde o temprano –no puedo dejar de creerlo- todos nosotros los egipcios aprenderemos a volar.
RICHARD BACH – 1970
Tomado de:
“El Don de Volar” – Richard Bach
Título original: A Gift of Wings
Edición Original: Eleanor Friede/Delacorte Press
Traducción: Gregorio Vlastelica
© 1983 Alternate Futures Inc. Por acuerdo con Eleanor Friede/Delacorte Press
© 1985 Javier Vergara Editor S. A.
ISBN 950-15-1574-5
Edición de Verlap, 1995.
Digitalización – TROY, Nov. 2007.
23/11/2007
Siempre hay una primera vez
Hasta el día de hoy, nunca había enlazado en este blog un video que no fuese realizado por mí. Sin embargo, visitando "La Warra de Los Mundos", un estupendo sitio elaborado por Kurt, en La Coruña, España, me pasé un rato revisando el material que su autor ha recopilado.
Una verdadera colección de esas que tanto gustan en momentos de ocio. Y como es viernes, ya es tarde y no necesito dar demasiadas explicaciones..pues aqui se los dejo. Finalmente, eso sí, la temática de este videoclip es el vuelo, para variar. Pero es un encanto de producción. Espero lo disfruten tanto como yo.
TROY
27/11/2007
Y dicen que YO estoy loco...
Alguna que otra vez, al estar en una de esas reuniones sociales donde uno habla de lo que sea, eventualmente ha sucedido que mencione mi querido blog de Viajeros Virtuales. No faltaba más.
Y no ha faltado tampoco que al descubrir mi entusiasmo, alguno de mis interlocutores se sienta un tanto apabullado y trate de frenar mis locos ímpetus diciendo que ya soy mayor, que la vida es para tomarse muy en serio y que ya estoy muy viejo para andar metido en esos "videojueguitos".
Obviamente, sin tomarlo a bien o a mal, sino todo lo contrario, decido muchas veces permitir mejor que esas personas me hablen de sus intereses y santo remedio. Como quien dice, cada loco con su tema y hasta moxtla. Quizá por eso a veces prefiero no comulgar demasiado en las reuniones a las que soy invitado, porque créanme, no me reviste mucho interés saber qué equipo de fut-bol pasará a la final del torneo local, o si tal o cual político anda haciendo sus desmoches en perjuicio de no se cual comuna de ciudadanos. Menos aún me interesa si me quieren enseñar a conocer a Dios o peor, que les cante canciones mexicanas. Con el spam que me llega al correo electrónico ya tengo mas que suficiente.
Y entonces, regreso a mi cubil, este frio y desmadejado antro, caluroso en verano y cruelmente frío en invierno, donde mi PC y yo convivimos como pareja ante la presencia atónita de un televisor al que generalmente le quito el audio y lo hacemos sentir casi como un intruso. Y ella y yo (no, no me miren de esa forma...os lo juro que de verdad no estoy orate), con la empuñadura del joystick y el Flight Simulator nos sintonizamos en la misma frecuencia, elegimos una ruta, un destino, un avión. Conecto el servidor del clima real, me pongo en contacto con la Torre de Control... y habiéndose autorizado mi vuelo, me dejo ir en un viaje más, mientras voy filmando alguna de las secuencias que ustedes han visto en los videoclips. Muchas veces, vuelo sólo por el puro placer de sentir esa emoción de pilotear un poderoso Eurofighter o un inigualable Panavia Tornado.
Y mientras me deslizo a 1.3 Mach, entre nubes coloreadas de un atardecer virtual, que no por eso deja de ser encantador, mi cerebro reacciona ante esa clase de comentarios de la gente normal a la que me he referido, y pienso: "A lo mejor tienen algo de razón, pero esto que veo ahora y lo que voy sintiendo, es increíble". Y sigo, hasta aterrizar y guardar el avión en su hangar.
Ahora, lo que sigue, me demuestra que, si alguna vez esas personas de marras que me han hasta criticado, vieran las fotos que voy a publicar, seguro les daba un infarto. Aclararé el punto:
Hoy he estado trabajando (ahí si como loco), entre mis actividades "normales" de la Radio antena 9, y las otras, en los blogs que estoy desarrolando en Wordpress. Terminando una cosa seguí con otra, sin darme casi tiempo de tomar un respiro. Y bien, me he pasado unas cuantas horas tratando de desteñirme las canas verdes que se me han originado a partir que quise poner audio en uno de ellos.
Estando en eso, abro un blog llamado "Títulos sin crédito" (entre muchos otros en los que ando buscando desesperadamente la manera de colocar el maldito plugin de audio), y lo que veo llama mi atención:
Cabinas caseras, cabinas caseras 2 y cabinas caseras 3. Siendo que soy locutor profesional además de piloto virtual, me intriga. El término "cabina" se aplica tanto al área donde trabajo en la radio, como a las cabinas de los aviones. Y entonces, mientras las sinápsis hacen su trabajo en mi cansado cerebro, lo que veo ahí me deja con la quijada en el suelo, después de rebotar en el borde de mi mesa de trabajo y con la mirada vidriosa...

Efectivamente, no están viendo visiones ni la imágen de un simulador de vuelo en la NASA. Eso que está ahi, es un piloto virtual, en su casa, volando sus aviones de píxels, solo que él ha encontrado la manera de hacerlo mucho más allá que en primerísima clase.
Y si suponen que esto es un caso aislado...

Terminen de ver el artículo, haciendo click aqui.
Y ahora... QUE ME VUELVAN A DECIR QUE ESTOY LOCO!
TROY
28/11/2007
VEN A VOLAR CONMIGO
Y aquí vamos! Esto es el resultado de quienes me habían llamado la atención respecto a que era difícil encontrar TODOS LOS VIDEOS de Troy, ya que al estar posteados en distintas fechas, se hacía muy complicado localizarlos.
No me quise arriesgar a hacer una sucursal de este blog en el mismo host, porque es sabido que a veces cuesta trabajo entrar. Díganmelo a mí, que me estoy quedando calvo de tantos jalones de pelos al intentar siquiera escribir un artículo!
Pero bueno, ahi está. Atendiendo sus peticiones llegadas al mail, ahora los videos se pueden ver en una sola dirección. Al abrirla, lo primero que se ve es el reproductor de YOUTUBE y ahi mismo el thumbnail donde aparecen en un cuadro pequeño, cada uno de ellos. En la parte de abajo, un control nos permite deslizar este thumbnail hacia la derecha y ver el resto del contenido. Estoy incluyendo los videos que no son de Viajeros Virtuales, como el que le hice a mi hija con la imágen del Hombre Araña que usamos en el MSN o el que hice con una canción de Sally Oldfield.
Desde ahora, cuando publique un video, se añadirá a esa lista de reproducción.
Por otra parte, en el sidebar de este blog, aparece un boton de enlace que dice: VEN A VOLAR CONMIGO. Haciendo click en él, se va directamente a la page del Estudio Troy, que es donde está alojado el dispositivo. Esto es así, porque despues de varios ensayos aqui en BLOGIA, simplemente fue imposible hacerlo. Intenté en Wordpress y fue un desastre, asi que nos quedamos en Blogspot, que por cierto, ahora pertenece a Google.
Vaya pues, para todos ustedes, esperando que les guste, que puedan ver todos los videos y que me dejen sus comentarios.
Por cierto, hay otro video en camino. Yo les avisaré.
Y antes de que se me olvide, un agradecimiento público al Escaparate de Rosa, por todos los excelentes tips para mejorar nuestros blogs.
TROY













































